Buenas noches amigos, desde aquí, en Cadalso, un pueblo maravilloso donde el vivir se convierte en un arte y al que tenemos que agradecer que seamos de los pocos elegidos que vivamos aquí.
El escrito de hoy es una de mis asignaturas pendientes. Por unas cosas o por otras lo he ido retrasando y, la verdad que, personalmente, tengo muchas ganas de hacerlo. En primer lugar, el escrito va dirigido a Raquel, y creo que Raquel es una de las personas que más merece un pequeño homenaje.
Raquel, además de tener muchísimos valores como persona, es una luchadora nata y, un ejemplo de lucha, lo tenemos en nuestra Raquel deportista. Raquel es una consumada corredora, es una especialista en carreras populares. Raquel ha ganado infinidad de carreras y, como muestra un botón, Raquel ganó la pasada San Silvestre de Cadalso. Quedó campeona femenina entre muchas participantes. Tenemos que valorar también que Raquel no ha tenido nunca un equipo ni un entrenador, ella va a las carreras, calienta un poco y se lanza a correr, con su manera tan particular pero efectiva ya que gana, como he dicho antes, infinidad de carreras.
Raquel practica también otros deportes como, por ejemplo, la escalada, de la que se está convirtiendo en una auténtica experta.
Todo este deporte, más su genética, nos da como resultado una Raquel con un cuerpo atlético precioso y, como yo la digo alguna vez, “Raquel, tienes un cuerpo muy musculado, pero muy femenino también”.
Como persona Raquel es un cielo, tiene mucho carácter y a veces se enfada, pero se le pasa enseguida y nos queda nuestra Raquel, una niña dulce con una mirada preciosa.
Raquel tiene los ojos verdes, tan bonitos que te van enamorando poco poco, si te miran te dejan cao, y te vas dando cuenta de que Raquel es una persona distinta.
Estaréis sorprendidos de lo bien que describo a Raquel. Esto se debe a la gran cantidad de noches que hemos pasado juntos…¡¡bueno, bueno!! ¡¡No penséis mal!! Hemos pasado noches juntos porque Raquel antes trabajaba en el turno de noche de esta casa como cuidadora, y yo que duermo poco y más, la ayudaba a preparar el comedor para el día siguiente.
La verdad que en este tiempo hablamos mucho y yo, para Raquel, solo tengo buenas palabras, porque creo que es una persona excepcional.
Además, Raquel sonríe mucho, lo que la hace más bonita si cabe, en resumen, el conocer a Raquel es una de esas cosas buenas que te pasan en la vida.
Raquel, te deseo toda la suerte del mundo porque creo que te la ganas a pulso, segundo a segundo.
Sergio